Existen muchas personas que desconocen al gato, el cual al contrario que el perro, se ha llevado la parte menos “simpática” de las historias.

Siempre lo han descrito como compañero de brujas o acosadores de pajarillos, entre otras cosas, le ha valido ganarse la fama de “traidor”, insensible, indiferente, interesado, y según su color, ser símbolo incluso de “la mala suerte”. Nos referimos como ya puede suponer, al gato.

Estas cuestiones culturales, sociales y que provienen de leyendas e historias milenarias, aún a día de hoy tiene un impacto sobre la vida y relaciones entre gatos y humanos. Prejuicios que han contribuido en cierto modo a considerar al gato, como ese gran desconocido.

El gato por el contrario. es una mascota inteligente y cariñosa. Una mascota que para aquellos que la eligen, y que en algún momento achacaron al gato algo de lo mencionado o partieron desde algún prejuicio, descubren para su sorpresa las contradicciones tan grandes que existen entre la “leyenda” y la realidad.

 

 

El gato es un animal que no deja de sorprender por su inteligencia, capacidad de aprendizaje, autonomía a la hora de realizar sus necesidades, mantener al día su higiene, además de la interactuación para el juego y comunicación que puede establecer con su dueño, avisarle incluso de algo “raro” o algún posible peligro en el entorno (exceso de humo, ruidos extraños, etc.); y qué decir de su magnífica destreza como cazadores, lo que permite incluso sean extraordinarios detectores y/o reguladores por ejemplo de posibles plagas de insectos.

Y si hay una idea que realmente nada tiene que ver con el gato, es esa de: “son muy independientes y pasan de sus dueños, van a lo suyo”. Más bien todo lo contrario. El gato establece unas relaciones emocionales con ellos, como lo hacen otras tantas mascotas. En el caso del felino que es traído a casa desde pequeño, incluso considera a sus propietarios como “sus eternos padres o madres”, pues según algunos especialistas en biología y veterinarios que han estudiado su comportamiento, el gato que se cría en una casa “nunca llega a ser adulto del todo”, ya que dicha condición establece un grado de dependencia del propio animal hacia el humano, esperando se les ponga comida, agua, limpieza de su caja, etc., vínculo que inevitablemente genera una relación afectiva de aproximación a sus dueños mostrando agradecimiento y solicitando en ciertos momentos del día cariño, caricias, reconocimiento o recompensa sobre todo cuando caza algo, juego, etc.

Un gato también tiene su temperamento, como cualquier mascota.

El gato es una mascota ideal si lo que busca es un animal que sea en parte autónomo, y que por ello no deje de tener momentos en los que quiera estar y convivir con los demás. En todo caso, sería un error por parte del humano obviar, que cada gato como todo animal, tiene también su temperamento, manías, tendencias innatas, que deberá conocer para seleccionarlo adecuadamente antes de adquirirlo o comprarlo, además de por supuesto educarlo o entrenarlo para que se adapte a algunas normas o límites que usted desee mantener en su hogar, recomendando consulte guías o profesionales que le asesoren sobre cómo educar a un gato, ya que algunas técnicas difieren respecto al perro.

Thepetshopboys.es quiere enviarle un cariñoso saludo a los lindos gatitos y recomendar a sus dueños nuestra gama de productos, para que juntos disfrutéis de lo lindo.