Hablando su mismo idioma: el perro en la familia

Introducción del perro en nuestra familia, hablando el mismo idioma.

Son muchos los consejos que podemos encontrar para que nuestro perro esté a gusto en nuestra familia, pero uno muy razonable, constructivo e interesante es el que nos proporciona Lidia Tejero.

Lidia Tejero, especialista en la educación positiva canina nos abanza que, para saber los orígenes del perro tenemos saber que éste es, una subespecie, o la forma doméstica del lobo.
Desde tiempos remotos, el hombre ha seleccionado las razas más juveniles para reducir la agrasividad y así mantener una correcta convivencia ya que el perro es inmaduro de por vida.
Una característica muy peculiar es que los humanos y los lobos somos especies muy parecidas socialmente. Los dos vivimos en grupos familiares, nos organizamos por jerarquía social, cazamos animales grandes para alimentarnos, formamos parejas estables y ambos alimentamos a nuestras crías.


Lidia Tejero nos enseña que para una buena introducción del perro en nuestra familia y para que nuestro nuevo miembro familiar se sienta a gusto con nosotros hay que seguir y saber una serie de pautas:


La impronta o troquelado: Va de los 20 días a las 8 semanas de vida. Es el primer aprendizaje, viene incluido de forma genética y permite al animal poderse identificar con los miembros de su propia familia, a la vez, también provoca establecer relaciones con el resto de individuos.


La socialización: Oscila entre los 2 y los 4 meses. El perro se ha de adaptar sensorialmente a los ruidos que le rodean, a los diferentes entornos, etc. Es cuando desarrollan y maduran las pautas jerárquicas y los rituales de comunicación. Es una etapa importante ya que es cuando maduran la presión del mordico.


Para que haya una correcta adaptación hay que crear un vínculo con nuestro perro y para que este vínculo sea correspondido devidamente hay que invertir tiempo de calidad con él, aplicar disciplina con credibilidad, confianza y criterio. Para que este vínculo funcione hay que liderar la realación con actitud.


Tal y como nos indica Lidia Tejero, nosotros, como líder, tenemos que controlar la comida, el paseo (evitar transmitir nuestra tensión al perro), la llegada y la salida de casa y también controlar con normas los lugares donde puede o no puede estar, como el sofá, la cama o cualquier habitación de la casa.


Es importante ser coherentes en la educación de nuestro perro ya que ellos aprenden por asociación y para que él pueda asociar que un premio o castigo es consecuencia de su conducta NO se debe sobrepasar el tiempo de 6 segundos. Tenemos que ser constantes, cuando decidimos poner una norma al perro deberemos cumplirla SIEMPRE ya que de lo contrario, el perro descubrirá las claves de la desobediencia.


El hecho de jugar y realizar ejercicio físico con nuestro perro le ayudará a canalizar la energía innata que necesitan para desfogar y evitar frustaciones.


En resumen, para hablar correctamente el idioma de nuestro perro debemos darle:
Disciplina
Juego y /o ejercicio físico
Cariño
En este orden y en su justa medida.


Debemos de mostrarle seguridad, mostrarle que con nosotros estará seguro, que sienta que nosotros nos encargamos de él, entonces él se podrá ser perro.


Nunca debemos tratar a un perro como humano ya que ésto sería faltarle el respeto y no entenderlo o identificarlo dentro de nuestra/su própia familia.


Para una educación positiva podemos usar el Clicker, un pequeño pero efectivo utensilio que emite un sonido peculiar que el perro asocia rápidamente con un premio. La ventaja del clicker es el efecto inmediato, para educar de forma positiva.

La educación positiva consta en premiar a nuestro perro cada vez que obedezca una orden, los snacks ideales para este tipo de educación son los Brit Let's Bite, naturales y perfectos para llevar ya que están erméticamente cerrados para ser transportados.

En esta pequeña muestra de videos Lidia Tejero nos enseña su funcionamiento con una correcta educación positiva.